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La Confesión
sacramental
Preparación para la Confesión
El Sacramento de la penitencia y de la Reconciliación en palabras
del Catecismo de la Iglesia Católica /1992.
El perdón de los pecados cometidos después del Bautismo
es concedido por un sacramento propio llamado sacramento de la conversión,
de la confesión, de la penitencia o de la reconciliación.
Se le denomina sacramento de la conversión porque realiza sacramentalmente
la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre
del que el hombre se había alejado por el pecado.
Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal
y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación
por parte del cristiano pecador.
Es llamado sacramento de la confesión porque la declaración
o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote,
es un elemento esencial de este sacramento.
En un sentido profundo este sacramento es también una "confesión",
reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia
para con el hombre pecador. Se le llama sacramento del perdón
porque, por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede
al penitente "el perdón y la paz".
Se le denomina sacramento de la reconciliación porque otorga
al pecador el amor de Dios que reconcilia: "Dejaos reconciliar
con Dios" (2 Co 5, 20). El que vive del amor misericordioso de
Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: "Ve
primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5, 24). Quien peca
lesiona el honor de Dios y su amor, su propia dignidad de hombre llamado
a ser hijo de Dios y el bien espiritual de la Iglesia, de la que cada
cristiano debe ser una piedra viva.
A los ojos de la fe, ningún mal es más grave que el pecado
y nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la
Iglesia y para el mundo entero.
Volver a la comunión con Dios, después de haberla perdido
por el pecado, es un movimiento que nace de la gracia de Dios, rico
en misericordia y deseoso de la salvación de los hombres. Es
preciso pedir este don precioso para sí mismo y para los demás.
El movimiento de retorno a Dios, llamado conversión y arrepentimiento,
implica un dolor y una aversión respecto a los pecados cometidos,
y el propósito firme de no volver a pecar. La conversión,
por tanto, mira al pasado y al futuro: se nutre de la esperanza en la
misericordia divina.
El sacramento de la Penitencia está constituido por el conjunto
de tres actos realizados por el penitente, y por la absolución
del sacerdote. Los actos del penitente son: el arrepentimiento, la confesión
o manifestación de los pecados al sacerdote y el propósito
de realizar la reparación y las obras de penitencia.
El arrepentimiento (llamado también contrición) debe estar
inspirado en motivaciones que brotan de la fe.
El que quiere obtener la reconciliación con Dios y con la Iglesia
debe confesar al sacerdote todos los pecados graves que no ha confesado
aún y de los que se acuerda tras examinar cuidadosamente su conciencia.
La confesión individual e íntegra de los pecados graves
seguida de la absolución es el único medio ordinario de
reconciliación con Dios y con la Iglesia.
La fórmula de la absolución es la siguiente: Dios, Padre
misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte
y la resurrección de su Hijo, y derramó al Espíritu
Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio
de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Breve examen de Conciencia
"'EI acto llamado examen de conciencia debe ser siempre no una
ansiosa introspección psicológica, sino la confrontación
sincera y serena con la ley moral interior, con las normas evangélicas
propuestas por la Iglesia, con el mismo Cristo Jesús, que es
para nosotros maestro y modelo de vida.
Aprended a llamar blanco a lo blanco y negro a lo negro; mal al mal
y bien al bien.
Aprended a llamar pecado al pecado".
(Juan Pablo II)
Primer mandamiento de la Ley de Dios
· ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?
· ¿He practicado la superstición o el espiritismo?
· ¿Me he acercado indignamente a recibir algún
sacramento?
Segundo mandamiento
· ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin
verdad?
· ¿He jurado hacer algún mal? ¿He reparado
el daño que haya podido seguirse?
· ¿He dejado de cumplir algún voto o promesa grave?
Tercer mandamiento
· ¿He faltado a Misa los domingos o fiestas de precepto?
· ¿He vivido el ayuno y la abstinencia el Miércoles
de Ceniza y el Viernes Santo?
. ¿He realizado un acto de penitencia u otro acto piadoso, si
no he guardado la abstinencia
los viernes?
· ¿He callado en la confesión por vergüenza
algún pecado grave? ¿ He comulgado después alguna
vez?.
Cuarto Mandamiento
· ¿Soy amable con los demás y me falta esa amabilidad
en la vida de familia?
· ¿Me dejo llevar por el mal genio y me enfado con frecuencia
sin motivo justificado?
· ¿Soy egoísta y trato de imponer siempre mis gustos
y caprichos?
Hijos
· ¿He desobedecido a mis padres o familiares en cosas
importantes?
· ¿Manifiesto con hechos respeto y cariño a mis
padres y familiares?
· ¿Me he sentido responsable ante mis padres del esfuerzo
que hacen para que yo me forme,
estudiando y cumpliendo mis deberes con intensidad?
· ¿Peleo con mis hermanos? ¿Me reconcilio con ellos
con prontitud?
· ¿Soy egoísta con las cosas que tengo y me duele
dejárselas a mis hermanos?
Padres
· ¿Corrijo los defectos de mis hijos con firmeza o se
los dejo pasar por comodidad?
. ¿He corregido a mis hijos con justicia y por amor o me dejo
llevar por motivos egoístas, porque
me molestan, porque me interrumpen, etc. ?
· ¿He dado mal ejemplo a mis hijos no cumpliendo con mis
deberes religiosos, familiares o
profesionales? ¿ Los he entristecido con mi conducta?
· ¿Me he preocupado de la formación religiosa y
moral de las personas que viven en mi casa o
dependen de mí?
· ¿He reñido con mi cónyuge? ¿Ha
habido malos tratos de palabra o de obras? ¿He fortalecido su
autoridad, evitando contradecirle o discutirle delante de mis hijos?
Quinto mandamiento
· ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?
· ¿He deseado un mal al prójimo? ¿Me he
alegrado de los males que le han ocurrido? ¿Me he dejado
dominar por la envidia?
· ¿Me he dejado llevar por la ira? ¿He causado
con ello disgusto a otras personas?
· ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?
· ¿He practicado aconsejado o facilitado el grave crimen
del aborto?
· ¿Me he embriagado, comido o bebido con exceso o tomado
drogas?
· ¿He descuidado mi salud? ¿He manejado vehículos
imprudentemente, poniendo en peligro mi vida
o la de otros?
· ¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación,
mi modo de vestir, mi asistencia a algún
espectáculo o con el préstamo de algún libro o
revista? ¿He tratado de reparar el escándalo?
. ¿He descuidado mi trabajo, faltando a la justicia en materia
importante? ¿Estoy dispuesto a
reparar el daño que se haya seguido?
· ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes?
¿Retraso con frecuencia el momento de
ponerme a trabajar?
Sexto y noveno mandamiento
· ¿He aceptado pensamientos o miradas impuras?
· ¿ He visto revistas o películas o he asistido
a espectáculos pornográficos que desnaturalizan la
dignidad del sexo y lesionan gravemente la personalidad?
· ¿He realizado actos impuros? ¿Solo o con otras
personas? ¿De distinto o del mismo sexo?
· ¿He negado su derecho al otro cónyuge?
· ¿He usado indebidamente el matrimonio?
. ¿Acepto y vivo conforme a la doctrina de la Iglesia en esta
materia?
· ¿He cometido adulterio? ¿He faltado a la fidelidad
con pensamiento o de obra?
Séptimo y décimo mandamiento
· ¿He tomado dinero o me he apropiado de cosas que no
fueran mías? ¿He restituido o reparado?
· ¿ He recibido comisiones indebidamente o me he enriquecido
ilícitamente, es decir sin causa, o he
participado o cooperado en hechos de corrupción administrativa?
· ¿He perjudicado a los demás con engaño,
cobrando más de lo debido o con falta de honradez en
los contratos o relaciones comerciales?
· ¿He evitado desde mi posición, en la medida en
que podía hacerlo, las injusticias, la corrupción, el
fraude y demás abusos que dañan el bien social?
· ¿Estoy dispuesto a sufrir un perjuicio personal o económico
antes de cometer o cooperar
formalmente en una injusticia?
· ¿Retribuyo con justicia el trabajo de los demás?
· ¿He malgastado el dinero? ¿Doy limosna según
mi posición?
Octavo mandamiento
· ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño
que haya podido seguirse?
. ¿He descubierto, sin justa causa, defectos graves de otras
personas?
· ¿He hablado mal de otros? ¿He calumniado?
Acto de contrición
Jesús, mi Señor y Redentor: yo me arrepiento de todos
los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón,
porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que, por tu
infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas
y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
Juan Pablo II nos enseña...
¿Por qué -se objeta- revelar a un hombre como yo mi situación
más íntima y también mis culpas más secretas?
¿Por qué -se continúa objetando- no dirigirme directamente
a Dios o a Cristo y verme obligado, en cambio, a pasar por la mediación
de un hombre para obtener el perdón de mis pecados?
(Aloc. 3-III-84)
Como dato esencial de fe sobre el valor y la finalidad de la penitencia
se debe reafirmar que Nuestro Salvador Jesucristo instituyó en
su Iglesia el Sacramento de la penitencia, para que los fieles caídos
en pecado después del Bautismo recibieran la gracia y se reconciliaran
con Dios.
(Aloc. 29-lx-79)
Este poder de perdonar los pecados Jesús lo confiere, mediante
el Espíritu Santo, a simples hombres, sujetos ellos mismos a
la insidia del pecado: Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonareis
los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis,
les serán retenidos (Jn 20,22). Es ésta una de las novedades
evangélicas más notables.
(Hom. 16-III-80)

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