Jubileo del Año 2000

 

El Jubileo del Año 2000 es una llamada a. profundizar en el misterio de la Encarnación de Jesucristo, el Hijo de Dios, que hace veinte siglos se hizo Hombre por amor a nosotros, "porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo unigénito para que tenga vida eterna y no perezca ninguno de los que creen en Él (Jn 3, 16)"
Juan. Pablo II ha invitado a vivir el Jubileo como un tiempo de oración y de conversión, de alabanza a la Trinidad, de reconciliación y de peregrinación.
Este Año Jubilar nos recuerda que: "toda la vida cristiana es como una gran peregrinación hacia la casa del Padre, del cual se descubre cada día su amor incondicional por toda criatura humana y, en particular, por el hijo pródigo" (Tertio Millennio Adveniente, n. 49).

LLAMAMIENTO A LA SANTIDAD
El Año Jubilar es un año especial de gracia, un nuevo comienzo. Durante este tiempo especial todos tenemos la oportunidad de renovar nuestro compromiso con el Señor Jesús, pedirle ayuda al Espíritu Santo, y encaminar de nuevo nuestras vidas hacia la casa del Padre.
Los fieles laicos, especialmente las parejas casadas, están llamados a reflexionar sobre el gran amor de Cristo por su Iglesia, para así renovar y mantener la santidad del matrimonio y de la vida familiar. En nuestro tiempo, ambos se ven trivializados por el divorcio, la violencia y otras aberraciones sociales. La fidelidad del amor conyugal debe volver a ser lo normal, y la paternidad responsable y generosa debe restaurar el vigor a nuestras familias.
Los jóvenes, que por disposición natural tienden hacia los grandes ideales, están también llamados a la santidad. "Cristo escucha a los jóvenes, como escuchó al joven que le hizo la pregunta: ¿Qué he, de hacer de bueno para conseguir vida eterna? (Mt 19, 16). Si saben seguir el camino que Él indica, tendrán la alegría de aportar su propia contribución para su presencia en el próximo siglo y en los sucesivos, hasta la consumación de los tiempos (Tertio Millennio Adveniente n. 58)".

INDULGENCIAS
Uno de los elementos constitutivos del Jubileo es la indulgencia "la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1471". La indulgencia "manifiesta la plenitud de la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos con su amor (Juan Pablo II Bula Incarnationis mysterium)"

Para ganar una indulgencia plenaria se requiere cumplir las siguientes condiciones:
1. Intención de rechazar cualquier apegamiento voluntario al pecado,
2. La Confesión sacramental. Puede realizarse en cualquier iglesia el mismo día en que se desea ganar la indulgencia o en los días anteriores o siguientes;
3. La Comunión eucarística. Si es posible conviene recibirla el mismo día de la indulgencia, pero también puede hacerse en los días anteriores o siguientes;
4. Oración por las intenciones del Papa en el lugar donde se está ganando la indulgencia. Puede rezarse, por ejemplo, Padre Nuestro, Ave María y Credo;
5. Además, es preciso realizar alguna de las obras establecidas por la Iglesia para este fin. Por ejemplo, durante el Jubileo:

a) Hacer peregrinaciones, o visitas tanto en grupo como individualmente ente, a determinadas iglesias o santuarios que el obispo señale y participar, durante tal visita, en una celebración litúrgica (Santa Misa, Exposición y Bendición con el Santísimo, etc.) u otro tipo de ejercicio piadoso (Santo Rosario, Via Crucis, tiempo de meditación ante el Santísimo Sacramento, etc.);

En la arquidiócesis de Caracas, se podrán obtener la indulgencia del jubileo en las siguientes iglesias y santuarios.
· Catedral Metropolitana.
· Basílica de Santa Teresa.
· Templo. parroquial del Dulce Nombre de Jesús, Petare.
· Templo parroquial de Nuestra Señora, de la Encarnación, El Valle.
· Templo parroquial de Nuestra Señora del Carmen, Catia.
· Templo parroquial de San Judas Tadeo (La Chiquinquirá), La Florida.
· Templo parroquial de San Antonio María Claret, Los Dos Caminos.
· Templo parroquial de Nuestra Señora del Rosario, Antímano.
· Templo parroquial de Nuestra Señora del Rosario, Baruta.
· Templo parroquial de San Juan Bosco, Altamira.
· Iglesia de la Sagrada Familia de Nazaret, La Tahona.

b) O también, visitar a los enfermos, los presos, los ancianos que viven solos, los minusválidos y todo aquél que esté necesitado, "como sí se hiciera una peregrinación al Cristo presente en ellos".

e) O mediante iniciativas que favorezcan de modo concreto y generoso el espíritu penitencial. A saber: absteniéndose por lo menos durante un día completo de cosas superfluas (por ejemplo, bebidas alcohólicas, cigarrillos, ayunar o practicar la abstinencia de carne) y dando una suma proporcionada de dinero a los pobres; sosteniendo con una significativa aportación obras de carácter, religioso o social; dedicando una parte del tiempo libre a actividades de interés para la comunidad; u otras formas parecidas de sacrificio personal