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Para vivir
mejor la Santa Misa
Cuando asistes a Misa podrás vibrar asistiendo en primera línea
a la muerte de Cristo en el año 30, con los soldados y los que
estaban en el calvario, porque esa realidad está ahí.
Aquí tienes 16 momentos de la Misa. Basta con que cada día,
antes de Misa, repases uno o dos de estos puntos; que lo vivas habitualmente,
con el sentido que tienen.
1. BESO EN EL ALTAR: Cuando el sacerdote se acerca y sube al altar,
el cielo eterno se abre con la Santísima Trinidad para contemplar
el sacrificio que se va a realizar; se asoman Dios Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo para escuchar con interés cada palabra
que el sacerdote y tú dicen. ¿Por qué besa el altar
al llegar? Porque el altar representa a Cristo, y porque allí
vendrá Jesús dentro de unos minutos; nada más llegar
se encontrará ese beso.
Puedes dejar también tú un beso en el altar con el corazón,
mientras le dices: ¡Jesús te amo!
2. EL SEÑOR ESTÉ CON USTEDES: Así saluda el sacerdote,
ayudándonos a ver a Jesucristo vivo. La Misa es memorial de su
pasión, muerte y resurrección, Jesús está
vivo, y es quien ofrece el sacrificio a Dios Padre. Y nosotros con Él.
La Misa es Jesús, que continúa dándose a los hombres
y aplicándoles su Redención.
3. GOLPE DE PECHO: "Yo confieso ... Por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa". ¿Sabes por qué se golpea el pecho
en el lado izquierdo? ¿ porque allí está el corazón?
Y así como para despertar a una persona le llamas a la puerta
golpeándola, das golpes en tú corazón diciéndole:
¡despierta, cambia de vida, busca amar a Dios, reacciona, conviértete!
4. SEÑOR, TEN PIEDAD: Gritaba el ciego Bartimeo: ¡Jesús,
Hijo de David Ten Piedad de mí! (Mc 10,47); y le curó.
El Padre de un muchacho endemoniado le ruega: ¡Si algo puedes,
ayúdanos, ten piedad de nosotros! (Mc 9,22); y le curó.
Solo Dios lo podía curar. Y como ellos no tienen nada con lo
que "comprar" ese favor a Jesucristo, le piden que se lo haga
por compasión, por misericordia, por amor. Con la misma actitud
debes suplicar con voz alta y fuerte: Señor, Ten Piedad!!!; y
te curará, y puedes dirigir el primer grito a Dios Padre, el
segundo al Hijo y el tercero al Espíritu Santo.
5. "OREMOS": El sacerdote deja aquí un breve espacio
de tiempo de silencio para poner alguna(s) intención(es) al ofrecer
este sacrificio de la Misa. Tú también puedes hacerlo.
¿Qué significa ofrecer la Misa por algo? Asómbrate:
significa que tú ofreces a Dios Padre la vida, pasión
y muerte de su Hijo Jesucristo; y a la vez que le ofreces lo más
querido para Él, le pides a cambio que Él te conceda eso.
6. EL EVANGELIO: Es el mismo Jesucristo hecho palabra y escritura.
Por eso lo escuchamos de pie, y el sacerdote lo besa cuando termina
de leerlo. Que veas a Jesucristo que te habla, y también tú
le beses interiormente.
7. LA ORACION DE LOS FIELES: Pedimos por todas las necesidades de la
humanidad; por las Iglesia, el Papa, las autoridades, los más
necesitados, los difuntos. Puedes poner allí también todas
tus peticiones y decir de verdad: ¡Roguemos al Señor!
8. OFERTORIO PAN Y VINO: Nos sentamos, pero es un momento en el que
debes estar muy activo. El pan, hecho con la suma de muchos granitos
de trigo, es también un símbolo. ¿Qué es
lo que ofrece el sacerdote a Dios? La suma de todas las pequeñas
cosas que los asistentes ponen en la patena: las limosnas, horas de
trabajos, pequeñas mortificaciones, alegrías, dolores,
deportes, diversiones del día, lucha por sacar propósitos,
detalles de cariño y servicio... Puedes decir: Señor mío
y Dios mío. Te ofrezco todo lo que tengo; mis planes y proyectos.
Mis sacrificios y alegrías. ¡Quiero ser todo tuyo! ¡Para
Ti, para siempre!
Como ofreces todo lo tuyo, te ayudará verte pequeño sobre
la patena: ¿ves que, en nombre de Cristo, el sacerdote regala
a Dios Padre tu vida, tu persona? (por eso vale tanto cualquier pequeña
cosa de tu día). Cuando ofrece el vino puedes hacer de nuevo
el mismo ofrecimiento.
9. LAVABO: El sacerdote ya tiene las manos limpias; ¿por qué
se lava las manos otra vez? Para decir, con un gesto externo, que igual
que el agua va a quitar de sus manos las pequeñas suciedades,
del mismo modo pide a Dios que su gracia y misericordia limpie su alma
de sus suciedades (pecados, amor propio, faltas de amor, etc.). Pídeselo
tú también, con las palabras que en voz baja dice el sacerdote:
¡Señor, lávame totalmente de mi culpa y purifícame
de mi pecado ! Puedes pensar que es la sangre de Cristo en la cruz,
que ahora estará sobre el altar, la que realmente nos ha conseguido
el lavado y perdón de nuestros pecados.
10. PREFACIO: ¿Cuántos están en Misa? No cuentes
a la gente, porque fallarás. ¡ Increíble! ¿Cuántos?
Toda la humanidad. Ahora llamamos a toda la creación para que
estén con nosotros en la consagración, en la Cruz. Te
explico:
EL SEÑOR ESTÉ CON USTEDES: hace referencia a todos los
hombres del mundo. No sólo a los presentes.
LEVANTEMOS EL CORAZÓN: levantarlo hasta el cielo, para unimos
a todos los que está allí.
DEMOS GRACIAS A DIOS: y a continuación se dan argumentos, motivos
por los que damos gracias (primero por darnos a Jesucristo y luego se
dan otros distintos según los días: está atento
para descubrirlos).
POR ESO CON LOS ÁNGELES... Pedimos también a los ángeles
que adoren a Dios con nosotros. Ya ves ¡Está toda la creación
en la Misa, aunque la iglesia estuviese vacía!. Todos los hombres,
todos los que están en el cielo, y todos los ángeles.
11. SANTO, SANTO, SANTO: "Llevaron un burro a Jesús (...)
Muchos extendían sus mantos sobre el camino, otros cortaban ramas
de los campos, y los que iban delante y detrás de Él gritaban:
¡Hosanna! ! Bendito el reino que viene de David ¡"
(Mc 11, ?7?10). Ahora que Cristo ya va venir, grita con toda la creación:
Santo, Santo, Santo... Bendito el que viene en él nombre del
Señor ¡Hosanna en el cielo!
12. CONSAGRACIÓN: El sacerdote "presta" ahora su voz
y sus manos a Jesucristo. Y Jesús es Dios. Un día dijo:
hágase la luz, y se hizo; que haya lumbreras en el firmamento
del cielo, y se hicieron las estrellas (Ex 1, 1 15). Ahora dice: esto
es mi Cuerpo y ese trozo de pan se convierte en su cuerpo. Puedes decirle
mientras alza la Hostia lo que le dijo Santo Tomas: Señor mío
y Dios mío. Este es el Cáliz de mi sangre y el vino se
convierte en su sangre. Puedes decirle: Sangre de Cristo, embriágame.
13. BIENVENIDO A TU ALTAR, SEÑOR: Ya se ha realizado el milagro.
Acaba de llegar Jesucristo otra vez a la tierra. Cuándo vino
Jesucristo por primera vez, en el pesebre de Belén, solo unos
pastores, le dieron la bienvenida, ¡Qué desagradecidos
somos los hombres! ¡Cuántas veces no lo saludamos por que
no lo vemos.
En cuanto acabe la consagración, date prisa para agradecer: ¡Bienvenido
a tu altar Señor!
14. PADRE NUESTRO: ¡Fíjate qué suerte!, Dios Padre
está especialmente pendiente y atento a todo lo que te decimos.
Y reza ahora, con Jesucristo el Padre Nuestro: Como los Apóstoles.
Que lo pronuncies en voz alta; y fíjate en la 7 peticiones que
contiene esa oración.
15. COMUNIÓN. Tres cosas.
EN LA COLA: Ve rezando comuniones espirituales y el "Señor
mío Jesucristo", preparando su llegada.
EL CUERPO DE CRISTO. ¡AMÉN! : el amén significa:
así sea, así creo que es, sé que a quien tienen
ustedes en sus manos es Cristo (aunque mis ojos vean un simple trozo
de pan). El amén es un gran acto de fe.
TOCÓ SU LENGUA (Mc 7,33): Cuenta el Evangelio que un día
le presentaron a Jesús un sordomudo. Y Jesús para curarle
le tocó la lengua, y lo curó. También ahora te
toca a ti la lengua; en cuanto te toque: Gracias, Señor, muchas
gracias, ¡ cúrame también a mi!
16. ELEVACIONES: En cuatro ocasiones, se levanta la patena y el Cáliz.
Saber por qué, te ayudará.
EN EL OFERTORIO: se levanta el pan y el vino ofreciéndole a Dios
todo lo nuestro. Como tiene poco valor se elevan a poca altura sobre
el altar.
EN LA CONSAGRACIÓN: en ese momento se hace presente Jesucristo
con su cuerpo y su sangre. Enseguida se elevan para que todos lo vean
y lo puedan adorar. Se elevan lo suficiente para que lo vean todos.
Clava tus ojos en Él.
POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL: al final de la Plegaria Eucarística
se eleva el Cuerpo y Sangre para ofrecerlo a Dios Padre. Se elevan a
más altura, pues es Cristo el sacrificio de mayor valor. Al responder
todos amén estamos diciendo que sí, que nos sumamos nosotros
al sacrificio de Cristo con nuestra entrega personal.
ESTE ES EL CORDERO DE DIOS: antes de la comunión nos lo muestra
el sacerdote para que nos dirijamos a Él preparándonos
ya para recibirle. Clava tus ojos en Él.
Tomado de: José Pedro Manglano. "Hablar con Jesús.
La Misa antes y después. "

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