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DOMINGO
VI DE PASCUA / B
El
Valor de la Amistad
Antífona
de entrada (Cf. Is 48, 20)
Con gritos de júbilo anunciadlo y proclamadlo; publicadlo hasta
el confín de la tierra. Decid: el Señor ha redimido a su
pueblo. Aleluya.
Oración
colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con fervor
estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que
los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten
en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura de los Hechos de los Apóstoles (10, 25-26. 34-35.44-48.)
Aconteció que cuando iba a entrar Pedro, Cornelio salió
a su encuentro y se echó a sus pies. Pero Pedro lo levantó
diciendo: Levántate, que soy un hombre como tú. Y, tomando
de nuevo la palabra, Pedro añadió: Está claro que
Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia,
sea de la nación sea. Todavía estaba hablando Pedro, cuando
cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus
palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar
la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido
con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se
derramara también sobre los gentiles. Pedro añadió:
¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el
Espíritu Santo igual que nosotros? Y mandó bautizarlos en
el nombre de Jesucristo.Le rogaron que se quedara unos días con
ellos.
(Palabra de Dios-Te alabamos Señor)
Salmo responsorial
(Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4.)
V/.El Señor revela a las naciones su justicia.
R/. El Señor revela a las naciones su justicia.
V/.Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas,
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.
R/. El Señor revela a las naciones su justicia.
V/. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su
justicia: Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor
de la casa de Israel.
R/. El Señor revela a las naciones su justicia.
V/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad.
R/. El Señor revela a las naciones su justicia.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 7-10.)
Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de
Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama
no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó
el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo
único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste
el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él
nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación
por nuestros pecados.
(Palabra de Dios-Te alabamos Señor)
Aleluya,
aleluya. Si alguno me ama guardará mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-17.)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre
me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis
mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado
de esto para que mi alegría esté e vosotros, y vuestra alegría
llegue a plenitud.Este es mi mandamiento: que os améis unos a otra
como yo os he amado.Nadie tiene amor más grande que el que da la
vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que
yo a mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace
su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído
a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy y quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis
y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al
Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis
unos a otros.
(Palabra del Señor-Gloria a ti Señor Jesús)
Oración
sobre las ofrendas
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas sea gratas
en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos
participar más dignamente en los sacramentos de tu amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona
de la comunión
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos -dice el Señor-.
Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté
siempre con vosotros. Aleluya.
Oración
después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo
nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que los sacramentos pascuales
den en nosotros fruto abundante, y que el alimento de salvación
que acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Reflexión.
Nadie tiene amor más grande que el que da vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos (...). Ya nos os llamo siervos (...), a vosotros
os llamo amigos, nos dice el Señor en el Evangelio de la Misa.
Jesús es nuestro Amigo. En Él encontraron los apóstoles
su mejor amistad. Era alguien que les quería, con quien podían
comunicar sus penas y alegrías, a quien podían preguntar
con entera confían. Sabían bien lo que deseaba expresar
cuando les decía: amaos los unos a los otros.. . como Yo os he
amado. Las hermanas de Lázaro no encuentran mejor título
que el de la amistad para solicitar su presencia: tu amigo está
enfermo, le mandan decir. Es el mayor argumento que tienen a mano.
Jesús buscó y facilitó la amistad a todos aquellos
que encontró por los caminos de Palestina. Aprovechaba siempre
el diálogo para llegar al fondo de las almas y llenarlas de amor.
Y además de infinito amor por todos los hombres, manifestó
su amistad con personas bien determinadas: los Apóstoles, José
de Arimatea, Nicodemo, Lázaro y su familia... Al mismo Judas no
le negó el honroso título de amigo en el mismo momento en
que éste le entregaba en manos de sus enemigos. Estimaba mucho
la amistad de sus amigos; a Pedro le preguntará después
de las negaciones: ¿me amas?, ¿eres mi amigo?, ¿puedo
confiar en ti? Y le entrega su Iglesia: Apacienta mis corderos. . . apacienta
mis ovejas. (...)
Un amigo fiel-dice el Eclesiastés-es poderoso protector; el que
lo encuentra halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precio
es incalculable. (...)La amistad verdadera es desinteresada, pues más
consiste en dar que en recibir; no busca el provecho propio, sino el del
amigo: "El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras:
la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio
de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y
sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural,
piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del
amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece
con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos
y, cuando sea necesaria, también la defensa clara v sin paliativos".
Para que haya verdadera amistad es necesario que exista correspondencia,
es preciso que el afecto y la benevolencia sean mutuos. La amistad es
un bien humano y, a su vez, ocasión para desarrollar muchas virtudes
humanas.(...) El buen amigo no abandona en las dificultades no traiciona;
nunca habla mal del amigo, ni permite que, ausente, sea criticado, porque
sale en su defensa. Amistad es sinceridad, confianza, compartir penas
y alegrías, animar, consolar, ayudar con el ejemplo.
Es propio de la amistad dar al amigo lo mejor que se posee. Nuestro más
alto valor, sin comparación posible, es el haber encontrado a Cristo.
No tendríamos verdadera amistad si no comunicáramos el inmenso
don de nuestra fe cristiana.
Tomado de
Hablar con Dios, Tomo II

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